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LOS ESQUEJES DEL GERANIO

ESQUEJES DE GERANIO

Ejemplo primero de los que pasaban.

THE GERANIUM CUTTINGS

GERANIUM CUTTINGS

Example number 1 of those who were passing.

Nunca compartí la idea burguesa que concibe la fotografía como muerte […] el pueblo siempre lo tuvo claro, las imágenes pueden ser vida y por eso hay gente que las besa […] Hay que interrumpir el tiempo para hacerlo eterno.

En la Historia del Arte abundan las imágenes-presencia, imágenes mágicas que, en su ficción, son capaces de contener la esencia de un ser […] Hay, pues, un ente que habita la imagen o, para ser más precisos, un ser que es imagen. A diferencia de la imagen-representación que, por ejemplo, puede narrarnos cómo un santo se apareció milagrosamente a alguien, por medio de la imagen-presencia el santo se nos aparece a nosotros, […] la imagen es el milagro.

Nos disponemos a ver, pues, retratos de Dios hechos por el propio Dios, bisontes apresados en lo más profundo de las cuevas del Paleolítico, las letras del innombrable Adonai escritas en la intocable Torá, estatuas poseídas por el ba de faraones, cristos crucificados que han perdido la policromía de los pies por el roce de los labios de las diferentes generaciones […] y dobles de cuerpos de fieles hechos en piedra cuya presencia en los templos asegura una plegaria eterna mientras que los de carne siguen con la vida cotidiana.

No se trata de creer que estamos viendo el mundo por una ventana, como en la imagen occidental desde el Renacimiento, si no que a través de esa ventana algo o alguien se ha colado en nuestro mundo.

 

Del prefacio de Los esquejes del geranio

(Die Stecklinge der Geranie)

Jakob Gottlom-Leibus

 

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El estudio de la imagen-presencia puede resultar problemático, sobre todo si se personalizan los hallazgos. […] Empecé a catalogar comportamientos mágicos actuales respecto a la imagen, que creía más propios de otra época, y fui consciente de que lo paradójico no era que estas creencias existieran en plena sociedad tecnológica, si no que sus sesgos fetichistas se hubieran apropiado de los productos de la propia tecnología para sus fines mágicos.

En efecto, el fácil acceso a la fotografía hoy, su abaratamiento y la abundancia de imágenes han aportado a los diferentes cultos religiosos interesantes productos, como puede ser la reproducción de imágenes sagradas destinadas a recibir los besos de los fieles en sustitución de las esculturas y las pinturas originales, cuya integridad queda así protegida; o como las fotografías de retrato de estudio, de documentos de identidad o simplemente de imágenes cotidianas que se dejan en los santuarios en sustitución de los antiguos mechones de pelo, asegurando del mismo modo la presencia del cuerpo del fiel. […] Así pues, las fotografías son productos industriales, comerciales, reproducibles y útiles para ciertos usos de la vida cotidiana, pero la voluntad de los creyentes las pueden convertir en objetos mágicos... la posibilidad está ahí y todo depende del afán del que las utiliza o simplemente las observa […] He llegado a catalogar una acción que cierra el círculo: una mujer, después de besar la imagen de un Ecce Homo, sacó de su bolso la fotografía del que supuse era un familiar y la acercó a la imagen sagrada hasta que sus materias, sus soportes, entraron en contacto. El beso se da en este caso entre imágenes, el humano de carne se limita a dirigir la acción [...] Las imágenes-presencia son estáticas, pero lejos de ser marionetas que nosotros movemos, podría darse el caso de que somos nosotros los manejados por ellas.

 

Estas ideas me empezaron a obsesionar e hicieron que yo mismo adoptara una actitud fetichista hacia las imágenes, en principio como un juego o como un lenitivo de ficción que tranquilizaba con ideas fantásticas una mente materialista […] Resultaba cómico durante los trabajos de gabinete, pero el asunto se hizo problemático cuando apareció durante mi actividad de docente.

Empecé a ser consciente de la existencia de estos cuerpos en una clase en la que proyecté una diapositiva de un templo y observé la pequeña figura de un ser humano frente a la puerta […] que parecía haber salido en ese momento del edificio (y al decir “en ese momento” no me refiero al tiempo en el que se tomó la fotografía) […] A partir de entonces, en todas las diapositivas de Arquitectura que proyectaba, lo primero que hacía era buscar más personas […] Los edificios protagonistas de las fotos para mí ya no existían, ya sólo me importaban los humanos apresados en esa red lanzada para pescar otros peces. En las clases ya no explicaba los temas programados si no que me limitaba a comentar cómo esos cuerpos habían sido multiplicados por obra y gracia de la fotografía, cómo salían una vez cada curso de la oscuridad del álbum para ser atravesados en el carrusel por la luz que los lanzaba a la pantalla, cómo eran seres inocentes en sus gestos que no sabían que estaban siendo fotografiados, eternizados, porque de saberlo hubieran puesto un gesto forzado [...] La eternidad no es un lugar para llegar de cualquier manera.

Cuando la tecnología de las imágenes queda obsoleta sus productos son copiados en modernos soportes. Cuando la tecnología de las imágenes queda obsoleta los seres que las habitan se ven obligados en el mejor de los casos a transmigrar y en el peor a permanecer en el purgatorio del olvido de los cajones […] Ya nadie utilizaba ni el proyector analógico ni su colección de diapositivas de Historia de la Arquitectura: lo digital se había impuesto; pero yo no podía dejar de pensar en los habitantes de las imágenes condenados a la oscuridad […] Algo había que hacer para prolongar su existencia en la luz, su ser como cuerpo de luz, su presencia; había que buscar algún soporte sustitutivo para que esas personas siguieran su travesía.

Observen a estos seres como presencia, no como representación; y si no se lo creen, déjense engañar durante un momento […] o al menos piensen, como decía Malevich de sus cuadrángulos, que sus imágenes no representan nada porque simplemente son en sí.

 

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Y fue en ese momento cuando la mujer, dejando la maceta sobre la mesa, pronunció las palabras que darían un giro a mis investigaciones sobre teoría de la imagen:

«De este geranio he sacado muchos esquejes que he dado a las vecinas, de los cuales han salido otros; ahora su color rojo se puede ver por toda la Fegefeuerstraße, pero hubo un tiempo en el que sólo lo tenía yo […] Los otros no han nacido de semillas porque ni siquiera han nacido, son esquejes de éste y de hecho son éste […] ¿No cree usted que, aunque esté en muchos sitios a la vez, es la misma planta? ¿No es fascinante?»

Y al igual que en todas las ventanas de la Fegefeuerstraße estaba el geranio, allá donde estén las imágenes estarán los cuerpos […] Y no serán copia de copia en diferentes soportes, serán sus esquejes.

 

Del epílogo de Los esquejes del geranio

(Die Stecklinge der Geranie)

Jakob Gottlom-Leibus

I have never shared the bourgeois idea of photography as death [...] the people have always known very well that images can be life and this is why some people kiss them […] Time must be interrupted in order for it to be made eternal. Art History is full of magical images […] that are capable of containing the essence of a being […]

Therefore, there is a being that inhabits the image or, to be more precise, a being that is an image. Unlike the image-representation that, for instance, could narrate how a Saint miraculously appeared to someone, through an image-presence the Saint appears before our eyes […] the image is the miracle.

And so we are set to see portraits of God made by God, bisons trapped inside Palaeolithic caves, the letters of the unnameable Adonai written in the untouchable Torah, crucified images of Christ whose colours have been washed off their feet with the lips of those who have kissed them throughout history […] and doppelgangers of the bodies of believers made out of stone so that they can ensure an eternal prayer in the temples they are put in while the real ones carry on with their daily lives.

It is not about believing that we are seeing the world through a window, like in the Western image since Renaissance, but instead, it is about the fact that through that window something or someone has trespassed into our world.

From the prologue of Geranium Cuttings

(Die Stecklinge der Geranie)

Jakob Gottlom-Leibus

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The study of the image-presence can turn out to be difficult, especially if the findings are personalized […] I started classifying current magical behaviours I thought belonged to former times with respect to the image, and that is when I saw that the paradox was not that these beliefs could exist in a technological society, but rather that its fetishist intentions had taken over technologic products for magical ends. As a matter of fact, the easy access to photography, its cheaper cost and the number of images produced have given birth to religious cults and interesting products, such as the reproduction of sacred images destined to be kissed by believers instead of the previous sculptures and original paintings, whose integrity is therefore protected; or portraits taken in studios, IDs, or just daily images that are left in the temples instead of hair locks to provide evidence of the presence of the believer’s body. […] so pictures are industrial, commercial, reproducible and useful products in daily life but the will of believers can turn them into magical objects... that option is there and it all depends on the desire of who uses them or simply looks at them […] I have registered an action that closes the circle: a woman, after kissing the image of the an Ecce Homo, pulls out of her purse the picture of who is quite possibly a relative and places it close to the sacred image until their matter, their foundations, come into contact. In this case, the kiss takes place between the images and the human being is there just to guide the action [...] Although the images-presence are static, they are far from being puppets that we handle at our will, we could even think that we are actually handled by them.

I became obsessed with these ideas and I myself ended up having fetishist attitudes towards images. At the beginning it was like a game or a fictional palliative that calmed down a materialist mind using fantastic images […] It was funny during office work, but it became problematic when it showed up as I was teaching.

I started to become conscious of the existence of these bodies during a class in which I showed a slide of a temple and saw the small image of a human being in front of the door […] it looked as if that human had just walked out of the building (and when I say “just walked out” I’m not referring to the moment in which the picture was taken) […] Since then, in every slide including architectural images that I showed I would look for people […] The buildings no longer existed to me, I only focused on the persons trapped within that net that had been thrown to catch other fishes. I would no longer follow the program in my classes, I would just limit myself to explain how those bodies had multiplied by the work and grace of photography, how they would be enlightened each time they were screened, how they were innocent beings that did not know they were being photographed, made eternal, because otherwise they would have forced a gesture […] Eternity is not a place you end up in any way.

When image technology becomes obsolete, its products are copied into modern platforms. When image technology becomes obsolete, the beings that inhabit those images are forced, at best, to transmigrate, and at worst, they are forgotten in the purgatory of an old drawer […] No one used the analogue screener, not even the History of Architecture slide collection: digital tools were used instead. However, I could not stop thinking about those beings sentenced to darkness […]

Something had to be done to bring them and their presence back to light; an alternative platform had to be found so these people could continue their journeys. Consider these beings as a presence and not a representation, and, if you can’t believe this, then let yourselves be fooled for a minute […] or at least think, like Malevich said about his quadrangles, that their images do not represent anything because they simply are.

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And it was precisely in that moment that the woman, laying the flowerpot upon the table, uttered the words that would force a sharp turn on my research about image theory: “From this geranium I have taken many cuttings and I have given them to my neighbours. From these cuttings others have sprouted; now their red colour can be seen along all of the Fegefeuerstrasse, but there was a time in which only I had it […] The other ones weren't born from seeds, they were not even born, because they are cuttings of the first one and in fact they are it […] Don't you believe that it is the same plant, although it exists in many places at once? Isn't that fascinating?”

And in the same way that the geranium stood in all the windows of the Fegefeuerstrasse, where the images are is where the bodies are […] and they will not be the copy of a copy in different formats; rather, they will be its cuttings.

From the epilogue of Geranium Cuttings

(Die Stecklinge der Geranie)

Jakob Gottlom-Leibus

Los esquejes del geranio es una serie de textos e imágenes (vídeos nomocanal y fotografías) cuyo motivo son los cuerpos humanos registrados en materiales de archivo que en su día fueron fotografías comerciales. Desarrollados en diferentes bloques llamados ejemplos, el hilo argumental oscila entre la teoría del arte y la ficción y habla de las relaciones fetichistas entre el humano y la imagen.