A Swimming Pool
Michele Tagliaferry
Dalpine, Skinnerboox

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NOTAS

 

1 “Sólo a la muerte no consigue eludir”. La frase es dicha por el coro de ancianos tebanos en la Antígona de Sófolces, cuyo fragmento comienza de esta manera: “Muchas cosas hay admirables, pero ninguna como el hombre. Él, ayudado por el impetuoso viento, recorre la mar espumosa a través de las olas que rugen a su alrededor; fatiga a la tierra con el ir y venir del arado, año tras año, volteándola con las mulas” y, más adelante, continúa: “Y el lenguaje, y el pensamiento ágil, y las leyes y las costumbres, todo se lo ha enseñado a sí mismo”.

 

2 Proverbial es también la angustia que los antiguos griegos sentían al vivir en un mundo impredecible y en desorden, el caos, y su necesidad de buscar un sistema ordenado y en armonía, el cosmos, al que llegaron hallando coincidencias, encontrando leyes que explicaran la existencia, que convirtieran el caos en orden, el pánico en placer, y lo hicieron rastreando encuentros a partir de la repetición; esa es la clave, concebir el tiempo como algo cíclico cuyas unidades se pudieran comparar para establecer leyes, para programar costumbres.

 

3 También el Arte de la Grecia Clásica buscó patrones a la hora de reproducir la Naturaleza, y en gran medida lo consiguió encontrando también ritmos y coincidencias, descomponiendo lo visual en formas geométricas y reduciendo la variedad a lo esencial en un intento de hacer comprensible la desconcertante variedad de formas. La Naturaleza, cuanto más aprehendida por el hombre, más humana se vuelve.

 

4 Theo van Doesburg es un buen ejemplo de esos pintores modernos que comparten la obsesión de hacer que emerja la realidad que subyace a lo visible. Para él la Naturaleza es armoniosa, pero como siempre experimentamos de ella un fragmento, éste es necesariamente desequilibrado; es tarea del artista restituir en el fragmento la armonía del todo en un determinado instante (Véase Manifest  III. Tot een nieuwe wereldbeelding, Theo van Doesburg 1921).

 

5 San Agustín utiliza la metáfora de la navaja, en cuyo filo sitúa al presente, entre el pasado y el futuro, en un intento de desmaterializarlo o, para ser más exactos, destemporizarlo (en Libro XI, Confesiones, Agustín de Hipona). Para comprobar la exactitud del ejemplo de este autor no es necesario que acuda a por una navaja, utilice una hoja del libro que tiene entre las manos; conciba que la página de su lado izquierdo es el pasado y la de su lado derecho es el futuro; acaricie ahora con el dedo el canto de esta hoja y piense mientras en la fugacidad.

 

6 En las pinturas de los calendarios medievales las labores agrícolas de los diferentes meses suelen ser ejecutadas por un mismo humano que ocupa un espacio que, por escueto, parece ser el mismo. Sólo la aparición de diferentes objetos o mínimas muestras de naturaleza nos informan de las diferentes épocas del año. Este humano, a pesar de que las acciones son cambiantes, adopta una postura similar en todas las escenas. En ocasiones, en cuanto al paso del tiempo, resultan más efectistas las sutiles variaciones que los dramáticos cambios; no en vano la suma de monotonías da como resultado un tiempo inmenso. Y la idea de lectura de estos calendarios pictóricos es que cuando lleguemos al último mes volvamos al primero, una y otra vez, siendo conscientes de la tediosa repetición de los ciclos porque, aunque sea aburrido, el humano se obliga a encadenarse a ellos para asirse a la realidad.

 

7 El poeta persa es Ahmad Shamlú y los versos son los siguientes: “Coloco un espejo frente al tuyo/ para formar contigo/ una eternidad”.

 

8 La belleza de las creaciones del Islam radica en la repetición de formas donde un patrón, repetido hasta la saciedad, anula su esencia para formar el todo. Nuestra mirada ha de posarse en un elemento en particular y, acariciando con los ojos su geometría, dejarse llevar al siguiente, y después al siguiente, y así sin descanso. La experiencia al principio puede resultar cansada, pero en el momento que hemos asimilado el ciclo compositivo el aburrimiento desaparece y es sustituido por el ansia de que aparezca esa forma que sabemos que ha de llegar detrás de otra; entonces experimentaremos el placer de la repetición. Y a partir de ahí podemos dar saltos por toda la maraña sin miedo a perdernos porque ya la reconocemos como nuestra.

 

9 En Zur Elektrodynamik bewegter Körper, Albert Einstein 1905. Y es que a partir de ese momento se dejó de pensar que el tiempo absoluto existe; que un punto del tiempo esté en el futuro o en el pasado depende del marco de referencia de los diferentes observadores. Usted, lector, que está fuera del tiempo del libro que tiene entre las manos, puede ir abriendo al azar las páginas de un capítulo determinado creando presentes relativos en los que el pasado y el futuro dejan de tener sentido como tales. 

 

10 La verdadera tragedia para el humano es que ha sabido crear (en el campo del Arte) o descubrir (en el campo de la física) mundos en los que el tiempo es relativo, pero que a nivel de experiencia humana éste sigue una flecha determinada. El humano, dependiendo de sus acciones, tiene infinitos futuros, pero en todos ellos aparece que va a morir; en cambio nunca aparecerá en su futuro que va a nacer. 

 

11 El griego,  a base de pasear por la Naturaleza, hace que nazca el sátiro, que es una aspiración al estado primitivo y natural, al tipo primordial del humano, preocupado más por el flujo de la vida que por el flujo del tiempo. Pero como el sátiro sale de la cabeza del hombre civilizado, también es contaminado por sus necesidades de orden (Véase Die Geburt der Tragödie aus dem Geiste der Musik, Friedrich Wilhelm Nietzsche 1872).

 

12 Nos referimos a La bacanal de los andrios, de Tiziano Vecellio, donde el bosque ya aparece plenamente humanizado mientras que Baco y su corte, los espíritus naturales, huyen en el barco del fondo. Este cuadro, hoy en el Museo del Prado, al parecer fue entregado a España como pago por el Estado de Piombino.

 

13. Véase Einstein, ob. cit. El mismo autor más adelante concibió la manera en la que nos movemos en el espacio-tiempo utilizando el ejemplo de una película, pero no siendo proyectada sino cortando los fotogramas uno a uno y situándolos uno sobre otro, creando una pila . Para comprender esto mejor volvamos a nuestra situación presente y cuando termine de leer esta nota cierre el libro, sujételo con una mano situando su dedo índice en la cubierta frontal y su dedo pulgar en la cubierta posterior; por último, piense que está acotando el espacio-tiempo o, al menos, cierto espacio tiempo.

NOTAS

 

1 “Only from Hades will he fail to find escape” is one of the Theban elders’ phrases in Sophocles’ Antigone.  This fragment starts like this: “Many the forms of life, wondrous and strange to see, but nought than man appears more wondrous and more strange. He, with the wintry gales, o'er the white foaming sea, 'mid wild waves surging round, wendeth his way across (…) He, with his ploughs that travel o'er and o'er,⁠ furrowing with horse and mule, wears ever year by year” and further ahead, it states: “And speech, and thought as swift as wind, and tempered mood for higher life of states, these he has learnt”.

 

2 The angst that ancient Greeks experienced by living in an unpredictable, chaotic and disorderly world was also proverbial, and so was their need to look for an orderly and harmonic system – cosmos – that they reached after spotting coincidences, tracking down encounters based on repetition and finding laws that explained existence and that rendered chaos into order and panic into pleasure. The key, therefore, would be to conceive time as a cycle with units that can be compared in order to program habits.

 

3 The Art of Classic Greece sought patterns while reproducing Nature to a large extent; it also did this by identifying rhythms, breaking down the visible into geometric forms and narrowing down diversity to the essential in an attempt to understand an otherwise puzzling variety of forms. The more human beings manage to grasp Nature, the more human the latter becomes. 

 

4 Theo van Doesburg is a good example among modern painters that share the obsession of bringing to the surface the underlying reality of that which is visible. To him, Nature is harmonious, but as usual, we only experience a fragment of it and this fragment is necessarily unbalanced. The artist’s duty is to reestablish the harmony of the whole in the fragment at a particular moment (See Manifest  III. Tot een nieuwe wereldbeelding, Theo van Doesburg 1921).

 

5 Saint Augustine uses the metaphor of the knife, setting the present on its edge - between the past and the future - in order to dematerialize it, or rather de-temporalize it (in Book XI, Confessions, Augustine of Hippo). To verify the precision of this author’s example, you do not need to get a knife: just take a page of the book you are holding and imagine that its left side is the past and the right side the future. You can then touch the side edge with the tip of you finger while thinking about fugacity. 

 

6 In paintings of medieval calendars, the same individual carries out agricultural work throughout different months of the year, and the former occupies a space that, as small as it may seem, is apparently the same one. It is only because of the different objects or traces of nature that we are able to identify the different seasons of the year. This individual, in spite of carrying out a series of duties, has a similar posture in all of the scenes. When it comes to the passage of time, occasionally, subtle variations turn out to have a stronger dramatic effect than more drastic changes. It is not by chance that the sum of monotonies adds up to an immense time. These pictorial calendars must be read in the following way: when we get to the last month we must return to the first one, over and over again, conscious of this boring repetition of cycles because humans chain themselves to these in order to hold onto reality. 

 

7 The Persian poet is Ahmad Shamlú and the lines are the following: “I will set a mirror in front of your mirror/

To build an eternity/ Out of you.”

 

8 The beauty of Islamic creations lies in the repetition of forms in which a pattern, which is used repeatedly, cancels out its essence in order to create a whole. We shall look at a particular element and, by gently placing our eyes on its geometry, our gaze will be taken to the next element and then to the next one and so forth. At the beginning, the experience might seem tiresome but, as soon as we have taken in the composition, boredom vanishes and it is replaced by the pleasure of repetition. From that moment on, we can fearlessly jump back and forth across the entanglement because we will no longer run the risk of getting lost provided that we now recognize the latter as our own. 

 

9 In Zur Elektrodynamik bewegter Körper, Albert Einstein, 1905. This is when the idea of absolute time disappeared: a determined point in time can be placed in the future or in the past depending on the different observers’ reference framework. You, the reader, are located outside the timeframe of the book you are holding, as you can open any chapter’s random pages and create relative presents in which the past and the future, as such, become meaningless. 

 

10 The true tragedy of our species is that we have managed to create (in the field of Art) or to discover (in the field of Physics) worlds in which time is relative, although it follows a determined path on the level of daily experiences. According to their actions, humans have infinite futures, and although in all of them it appears that they will die, it never appears that they will be born.

 

11 The satire is born from the Greek’s walks across Nature. The former is an aspiration of the primitive and natural state, the essential type of human being that worries more about the flow of life than the flow of time. But since the satire comes from the head of the civilized man, it is also influenced by the latter’s need for order (See Die Geburt der Tragödie aus dem Geiste der Musik, Friedrich Wilhelm Nietzsche 1872).

 

12 We are referring to Titian’s Bacchanal of the Andrians, in which the forest appears completely humanized as Bacchus and his court – the spirits of nature - flee in the ship depicted in the back. It seems that this painting, which is now found at the Prado Museum, was delivered as payment by the State of Piombino to Spain. 

 

13. See Einstein, ob. cit. This same author then developed the idea of how we move across time-space by using a movie as an example, but not as a screened movie but rather as the photograms in it that are cut and placed one on top of the other, piled up. To understand this better, we should come back to our present moment and, as soon as you finish reading this note, close the book, hold it in one hand, place your index finger on the cover, and your thumb on the back. Finally, think that you are delimiting time-space, or, at least, a determined time-space.